El interés por la narrativa se activa en la exigencia de romper, en definitiva, con la concepción de racionalidad tradicional que impera en la escuela, y orientar la enseñanza y el aprendizaje de la historia hacia la naturaleza contextual especifica y compleja de este conocimiento, es decir, se aspira a recuperar el modo natural de razonar de la historia. Esta aspiración hace énfasis en el hecho de que la lectura de una acción de la experiencia humana implica a los principios hermenéuticos y, como la historia versa sobre las acciones de los hombres del pasado, se deduce que el fin de la historia es la comprensión hermenéutica de las acciones humanas.
En este sentido, es importante mencionar que la psicología ha desarrollado en los últimos años una línea de investigación sugerente para este trabajo que afirma que el aprendizaje del pensamiento histórico involucra ciertas habilidades cognitivas específicas.
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